dimecres, 12 d’octubre de 2011

El conejo de chocolate

En una cueva grande y oscura había un oso. Al oso le encantaba el chocolate y estaba contentísimo porque su tía le había mandado un conejo de chocolate.

Cogió un tenedor y un cuchillo, ya que el oso era muy cuidadoso, se preparó pero alguien llamó a la puerta. Era su amiga la ardilla, el oso abrió la puerta, la ardilla tenía mucha hambre y le pidió a su amigo el oso si le daba un trocito del chocolate, el oso partió un trozo del conejo de chocolate y se lo dio.
El oso estaba con muchísimas ganas de comerse el conejo de chocolate y de repente sonó el teléfono, eran los señores lobos de la empresa de las cajas de cereales y le soltaron un rollo al oso, el oso no podía aguantar más y colgó el teléfono. Cuando estaba ya pinchando el conejo con el tenedor, se abrió la puerta: eran todos los animales del bosque gritando “fiesta, fiesta”, se comieron todo el chocolate menos un diminuto trozo y se marcharon.
El oso no sabía que decir y cogió el diminuto trozo y se lo metió a la boca y gritó:
-¡Qué asco, es el peor chocolate del mundo!                                                                                                        
Desde entonces sólo toma frutas y verduras.
                                                                                       Lucía