diumenge, 16 d’octubre de 2011

El granjero, el oso y el conejo

Había una vez un granjero que se llamaba José. En su granja tenía: cuatro vacas, siete cerdos, doce patos, nueve gallinas, dos pollos y tres caballos. Pero el animal al que más cariño le tenía era a su conejo. Había un oso que se había comido a todos los demás conejos del granjero, así que José decidió que su conejo dormiría en la misma habitación que él. Compró una cuna para el conejo y puso una alarma en la puerta. Después, compró una escopeta para disparar al oso en el caso de que viniera.
Todos los días a las cinco de la tarde, José se tomaba una taza de chocolate caliente. Un día, mientras se tomaba su taza de chocolate caliente, el oso se metió por una ventana en la casa y sonó la alarma, pero cuando José llegó con la escopeta, el oso había desaparecido con el conejo. El oso llevó al conejo con los demás osos y por el camino se encontraron a más conejos, pero el oso no los cazó. Cuando llegaron, vieron muchos osos y muchos conejos, todos los conejos estaban atados.
José ya estaba harto de que le quitaran los conejos, y llamó a todos los granjeros de la zona para que fueran armados con escopetas a su casa. Cuando llegaron, empezaron a buscar a los osos, que en esos momentos se estaban preparando para comerse a los conejos, pero cuando iban a empezar se oyó un disparo y aparecieron los granjeros. Los osos salieron corriendo de esa zona. Como los demás granjeros se fueron, José se quedó los conejos y no le volvieron a robar ninguno.
Carlos Blasco