dissabte, 28 de gener de 2012

El Castillo


    Mi historia comienza en un día de verano, ya sé que no es una gran aventura pero en aquella época tenía cuatro o cinco años.
  Un día fuí con mi familia a Peñíscola. Vimos el casco antiguo del pueblo y subimos a ver el castillo  del Papa Luna.
El castillo estaba en lo alto de una montaña en la playa. Para llegar al castillo tuvimos que subir una escalera muy larga, desde allí se veía el mar, la playa y todo el pueblo. Primero,  vimos algunas estancias del castillo, entré en la cocina, en su habitación, en la sala de audiencia, en el comedor y en las mazmorras.

 Esta última sala me impresionó mucho porque había una exposición sobre los caballeros templarios y las armas que utilizaban. Habían  antiguos uniformes, espadas, hachas, dagas y arcos. También había expuesto instrumentos de tortura como una mesa que usaban para atar a los prisioneros por las muñecas y los tobillos y estiraban de las cuerdas.
   Después de ver el castillo, fuimos a ver los jardines, eran muy grandes y rodeaban todo el castillo. Había  muchos árboles y flores de distintos colores.
Por último fuimos a comprar unos recuerdos, fue un día mágico porque aprendí muchas cosas nuevas que antes no imaginaba, como por ejemplo, cómo cocinaban, cómo eran sus baños y en general cómo se vivía en aquella época.
                             LORENZO  FERNÁNDEZ  SÁNCHEZ

3 comentaris:

Lucia ha dit...

Muy interesante el viaje

Estefanía ha dit...

Está muy bien tu trabajo

francisco ha dit...

las fotos estan bien