divendres, 10 de febrer de 2012

El Robo del Marni


Un día en Noruega, en el museo Marni, ocurrió algo terrible: ¡Robaron nada y nada menos que el cuadro del Grito!
Siete niños dispuestos a investigar (Carlos, Francisco, Lucía, Ángel, Andrés, Margarida y Nicolás) de 10-15 años aproximadamente empezaron a investigar por la escena del crimen. Encontraron muchas huellas, pero no sabían si eran de la gente que paseaba.
Margarida dijo:
-¡Mirad! ¡El cuadro de la puerta, el  pomo se está moviendo!
Francisco añadió:
-¡Pues claro, qué escondite más bueno y con tanta confusión nadie se daría cuenta!
De allí salía un señor alto y fuerte con traje de etiqueta.
Lucía dijo:
-¡Vamos a entrar!
Entonces los siete chicos fueron dirigidos hacia la puerta pero ¡¿Cómo?! ¡La puerta era un cuadro sin pomo y con témperas!
Andrés dijo:
-Mirad el metal en el que ponía el nombre del autor (Joan Miró) el año (1890) el día y el mes (14/7) y para quién iba dirigido (su esposa). Detrás había un picaporte. Lo giraron para la izquierda y no pasó nada; lo giraron para la derecha y una puerta (el cuadro) se alejó de la pared.
Ángel dijo:
-¡Qué buen escondite! Allí no había sólo un cuadro sino que había miles: la Mona Lisa, el Grito,...., y muchas perlas diamantes, rubís….
Francisco añadió:
-Todo para mí,
pero Nicolás se lo impidió:
-¡Estará lleno de trampas! Tiró una piedra y catastaccatrash: piedras del techo, rayos láser, pinchos……¡Qué suerte!, pues no les pasó nada.
Francisco añadió:
-¡Gracias o todo poderoso Nicolás! Y después, ¡Todo para mí!
Corriendo, se cayó y una rata callejera le entró por el orificio escretor, le puso huevos y le salió por el orificio nasal (asqueroso). Pero cuando se iban “ticastricastipitramestricopismatiripisrispisitipisipitspssipt” y… cataplof, la pared se derrumbó. Estando malheridos, intentaron huir.
Carlos añadió:
-¡Por el aire acondicionado!
Los niños se escaparon. Francisco y Margarida, que fueron bastante ávaros, intentaron coger oro pero… “sipismastishpihs “…se empezó a llenar todo de ácido sulfúrico ¡No!, dijo Francisco, ¡el oro!
Ángel comentó:
-Podemos escapar por esa escotilla de allí.
Pero Carlos, Nicolás y Andrés, tan patosos y con impaciencia se cayeron encima del público del museo. Les detuvieron pero dijeron todo lo que les había pasado; los del traje de etiqueta fueron arrestados en la cárcel Jesús Fuentesanta por ser los auténticos ladrones de las obras de arte.
Y los cinco chicos fueron premiados con la llave de la ciudad.
                                                                                                      Andrés