dimarts, 7 de febrer de 2012

La excursión



   Un sábado por la tarde, como un fin de semana normal, mi padre y yo nos íbamos de excursión a la cueva del  Gollizno.
   Cuando estábamos acercándonos empezó a llover. Sabíamos que un poco mas arriba había otra cueva llamada la Cueva del tesoro.Cuando subíamos vimos que a la cueva había que entrar arrastras y con linterna. Habíamos llegado, y mi padre sacó las linternas y entramos. Al cabo de un rato las linternas se apagaron y tuvimos que continuar a oscuras y despacio para no chocarnos con las rocas que había en la parte arriba de nuestras cabezas.
   Unos minutos más tarde ya nos íbamos poniendo un poco de pie, de repente mientras caminábamos nos caímos hacia el vacío, abajo intente ponerme de pie pero me dolía todo el cuerpo. Mi padre me conto que algunos escalares conseguían descolgarse hacia abajo. El intento llamar pero no había cobertura.
   Pudimos recoger algunos palos y utilizarlos como antorchas. Para ver alguna forma de subir, vimos otra cueva pequeña y como teníamos cuerdas de escalar subimos a esa cueva, dentro se veía el cielo por una pequeña grieta encima de nosotros fuimos quitando piedras, piedras y más piedras de todos los tamaños:
Grandes, pequeñas, con agujeros, sin agujeros, puntiagudas, mojadas, secas y de muchos tipos más. Al final salimos y me dolían los brazos y las manos. Había parado de llover así que volvimos a casa sin mojarnos.
      En casa les contamos a toda la familia y nuestros amigos lo que nos había pasado, y se sorprendieron mucho por que no nos habíamos hecho daño cuando nos caimos.    



Francisco